sábado, 16 de mayo de 2015

MEMORIA, CONOCIMIENTO, IDENTIDAD




MEMORIA, CONOCIMIENTO, IDENTIDAD


 "Solo se puede narrar verdaderamente el pasado como es, no como era.
Ya que rememorar el pasado es un acto social del presente."
Immanuel Wallerstein



Este 2015 es año de conmemoraciones. Recordamos los doscientos años del tardío levantamiento en 1815 del Brigadier del ejército colonial español Mateo Pumacahua, y el fusilamiento de su secretario de guerra, el poeta  Mariano Melgar. Tardío porque 35 años antes, fiel al Virrey Agustín de Jáuregui, en 1780 combatió e hizo fracasar el levantamiento de Túpac Amaru II, aplicando medidas de pacificación y escarmiento de barbaridad inigualable.



Se cumplen también cien años del levantamiento en 1915 del Mayor Teodomiro Gutiérrez (Rumi Maki) en Huancané y Azángaro, que se extendió por toda la región del Altiplano y cuya pacificación significó el exterminio de cien mil indígenas puneños. Fue la represión más brutal después de la derrota de Túpac Amaru II.

Pese a la violencia institucional ejercida para contener las demandas de los pueblos indígenas, las luchas por la tierra y por un lugar donde habitar en la ciudad, pasaron al primer plano del escenario político nacional a partir de la segunda mitad del pasado siglo. Con este paisaje de fondo y las depresiones generados por las promesas incumplidas, las reformas fracasadas, los privilegios abusivos, la prosperidad falaz, las constantes frustraciones, corrupción y violencia, se fue conformando el sinuoso cauce por el que discurrió la historia del Estado peruano en los últimos cincuenta años. 

La persistencia del masivo fusilico que dio origen al mestizaje peruano, alienta la aculturación y promueve las trampas legales con las que se continúa con el despojo y las viejas formas de dominación, revestidas hoy de “inversión para el desarrollo, gobernabilidad e inclusión social”. Un claro ejemplo es el cambio de denominación de las antiguas comunidades indígenas llamadas hoy “campesinas”[1] que por tal razón, están excluidas del derecho de autonomía (Consulta Previa) para el uso de sus territorios.

La doctrina basada en la tesis de “El fin de la historia y el último hombre” – del politólogo usamericano de origen japonés, Francis Fukuyama, se ha empeñado en borrar las memorias de los pueblos, proclamando el triunfo de “la civilización contra la barbarie” vendiendo la ilusión de un “presente perpetuo” frente al que no existiría  alternativa posible.

Pero la realidad es siempre contumaz frente a todo intento de reducirla a la visión de los vencedores, invasores y dominadores. Los vencidos --no dominados-- en dura lucha de resistencia, han demostrado siempre ser como los muertos de Don Juan Tenorio: Gozan de buena salud!

Eso es lo que está pasando con los pueblos indígenas andino amazónicos, 480 años después de la invasión cristiana y la fundación del Perú. Los vencidos de entonces y hasta hoy, “Siguen siendo” aun cuando su Visión no aparezca todavía para terciar en la discusión sobre su destino y el Estado que los represente. Pero se hacen ya evidentes, cada vez con mayor fuerza. Demetrio Rendón Willka se está encarnando en las luchas de Conga, Pichanaki, Bagua o Islay.

En el Perú, la vieja idea del Estado como “constructor de la nación” sigue prisionera de su matriz criolla colonial. El debate se da entre las posturas de la “inclusión” (izquierda) y de la “estabilidad”(derecha)sin reconocer ni aceptar la autonomía de los pueblos indígenas. Lo que obliga a luchar por la postura del “reordenamiento histórico”. Un debate reciente, ilustra esta afirmación.

Dice Matos Mar que “Durante dos siglos de vida republicana, el Perú ha vivido una dolorosa fractura entre estado y nación”[2]. Señalando que la nación peruana se encuentra en un proceso de gestación, con mesurado optimismo apuesta por la emergencia de los sectores populares como impulsora de la identidad nacional. Esta visión se inscribe en esa línea de pensamiento que nos habla de la existencia de un “Perú profundo” (Jorge Basadre) o de un “Verdadero Perú” (Manuel Gonzales Prada). Cuidándose de dejar en claro su pretensión de equidistancia con los “pututos del encono” y el “abuelo corregidor”[3].

Por su parte, Felipe Ortiz de Zevallos[4] nos ofrece la mirada de la estabilidad, que da prioridad a las “instituciones, estado de derecho y el imperio de la ley”, señalando que la debilidad de la base social peruana es resultado de las derrotas de las rebeliones de indígenas y mestizos anteriores a la independencia. Sin cuestionarse su exclusión en el posterior orden republicano, recurre a  comparar el proceso peruano  con la independencia de los Estados Unidos, obviando el hecho de que esa nación se construyó sobre el  exterminio de la población originaria. Podemos advertir que su silencio dice más de lo que afirman  sus palabras: Los colonos de  allá  hicieron una limpieza étnica que aquí no se  ha terminado (todavía). Esta visión es heredera del pensamiento del primer Gonzalo (Pizarro), pues considera a los colonizadores como los exclusivos forjadores de la nacionalidad, lo anterior es pasado o “utopía arcaica”. Toman partido por el “abuelo corregidor”.

La tercera visión podría inferirse desde la advertencia que hace Matos Mar[5]: “El reto del bicentenario es aprender de la gran hazaña histórica del Otro Perú olvidado y discriminado, pobre y rural, serrano y amazónico, que decidió migrar a la costa para modernizarse, al margen de los gobiernos.… dando origen pacíficamente a un cambio estructural, demográfico y cultural…” apreciación que también puede mirarse, en la perspectiva de Demetrio Rendón Willka, como un proceso de aprendizaje para su Autonomía y su Autodeterminación, puesto que, esa capacidad de resistencia organizada se apoya en sus tradiciones milenarias de reciprocidad y cooperación, distintas del individualismo competitivo de la modernidad colonial. Ello sería posible en la medida en que la Recuperación de la Memoria y su Reflexión, generen la conciencia necesaria para orientarnos en este mundo que se está transformando aceleradamente.

Las formaciones sociales y las estructuras mentales que producen son análogas a las formaciones geológicas. Sus fracturas internas funcionan como la tectónica de placas, cuya dinámica genera sismos de  intensidad variable que puede llegar hasta grandes cataclismos que terminan reconfigurando su geografía.

En esos términos, las fracturas que atraviesan la existencia social de los peruanos corresponden a la discontinuidad en la estructura mental subsistente desde su cristianización. El terrorismo evangelizador aplicado mediante la “extirpación de idolatrías” y las “Reducciones indígenas” constituyó un eficaz “lavado cerebral” con el que los mestizos nacidos después de la invasión, fueron despojados de su identidad; sin raíces y por lo tanto, sin horizonte, quedaron subordinados a la mentalidad colonial.

Las ordenanzas toledanas de prohibir todo derecho a los indios “idólatras, infieles y hechiceros” siguen vigentes  como instrumento de control en el pensamiento criollo dominante, expresándose claramente en la degradación de los seres humanos (los indios son llamas) que permite no solo despojarlos de sus derechos ciudadanos sino exterminarlos sin remordimiento ni reparación alguna: Los desaparecidos y muertos de la guerra interna siguen esperando justicia. Los herederos de la milenaria civilización andina, llamados “indios” o “serranos” por la dominante cultura occidental, constituyen hoy ese vasto movimiento, plural y diverso, que escapa a todos los encuadramientos y manipulaciones con que todas las instancias del poder intentan someterlos a su visión.

"La existencia social de los peruanos –dice  Aníbal Quijano—tiene una historia extensa, intensa, extraña y trágica". Su historia es la historia de la colonialidad: del poder (racialización de las diferencias como base del poder) , del saber (descalificación de los saberes no occidentales) y del ser (imposición de un lenguaje que los subordina e incapacita para un desarrollo autónomo). La modernidad que comenzó con la invasión cristiana de nuestro continente, ha sido un largo y permanente proceso de guerra y de conquista, cuyo reverso es la colonialidad. Esto es, un patrón de poder basado en la codificación de las diferencias entre conquistadores y conquistados a partir de la idea de “raza”, que articula sobre esa base, la explotación del trabajo, la producción de conocimiento, el ejercicio de la autoridad y las relaciones intersubjetivas, produciendo un discurso y una práctica que predica la inferioridad natural de los sujetos colonizados y la libre disposición de la naturaleza como materia prima para la producción de bienes, sirviéndose de una ciencia y una técnica que refuerza la depredación y contaminación de la naturaleza así como la subordinación de los que considera seres inferiores y prescindibles.[6]      

El Estado nación que en el Perú se reclama unitario, desconoce a muchos peruanos su calidad de ciudadanos. Conflictos como los de Pichanaki, Espinar, Conga, Bagua, Islay, entre muchos otros, expresan exactamente lo mismo: Un Estado sin ciudadanos y ciudadanos sin nación, cuya existencia sin raíces produce lo que Augusto Salazar Bondy[7] llamaba una identidad nacional descentrada. El desconocimiento persiste con la negación, ocultamiento, falsificación o desprecio por la historia. Y ello ocurre de una manera tan natural que lo desconocido queda como tal por ser inútil, accesorio o prescindible. Ese desconocimiento ha sido naturalizado e incorporado a la actividad del conocer.

La educación propuesta desde el Estado sigue prisionera de su matriz colonial-criolla republicana por ser responsable de la masiva aculturación que relega a las diversas manifestaciones culturales distintas de la visión criolla al plano de lo folklórico o a los museos, como algo que “ya fue”, “Utopía arcaica” – como sostiene el premio nobel de literatura Mario Vargas Llosa, imponiendo lo que considera valioso, lo que debe aprenderse y lo que debe descartarse. El sentido común dominante en el vértice de la pirámide social peruana y especialmente, en la dirección del Estado, adolece de “pensamiento abismal”[8].

Ello nos recuerda la responsabilidad de los docentes con relación al conocimiento de nuestra historia y la formación de nuestra identidad. El Conocimiento y la Memoria necesitan integrarse para superar el antagonismo de las visiones contrapuestas que dificultan el diálogo y la reconciliación.

Necesitamos recuperar muchas otras memorias que se integren en una misma corriente descolonizadora, con la memoria de los pueblos indígenas y sus luchas por su territorio y su cultura: La memoria de los afro descendientes con sus cimarrones y sus palenques; de los coolies y sus rebeliones; del movimiento obrero, del movimiento estudiantil, de las Universidades Populares, y de tantas otras fuerzas que pugnan por construir  un horizonte alternativo al que nos ofrece esta modernidad colonial.

En esta línea de pensamiento debemos tener claro que, la mera recordación y conmemoración de hechos históricos decisivos no es suficiente. Para que tenga éxito la recuperación, rehabilitación e integración de memorias históricas, que fortalezcan la identidad y la autoestima de todos y cada uno de los peruanos en el s. XXI, se requiere contar con materiales, procedimientos y métodos adecuados a disposición de quienes trabajen con las nuevas generaciones en el diario educar.  En las condiciones actuales, la batalla por liberar al conocimiento de su herencia colonial es fundamental. Construir una economía al servicio de la vida; afirmar una ciencia y una técnica amigable con la naturaleza; y reconstituir el vínculo social sobre la base de la cooperación y la reciprocidad, requiere liberar al Ser de su herencia colonial[9].

El periodo de la modernidad (colonial) con todo su despliegue de ciencia y tecnología ha sido tipificado como “Civilizacion Tipo 0”, según la escala de civilizaciones de Nikolai Kardashev[10] porque solo es capaz de aprovechar una fracción de la energía disponible en el planeta comparada con la posibilidad de su aprovechamiento eficiente y total, limitación que está condicionada por su espíritu competitivo, tendencia belicista y vocación autodestructiva.

Nuestras respuestas y las alternativas que de ellas se deriven, requieren partir no de una violencia simétrica a la aplicada por los extirpadores de idolatrías sino de un análisis y comprensión de la realidad que produzcan un nuevo conocimiento y una nueva actitud. Rechazamos una solución colonial al problema indígena. Proponemos una Solución Indígena que pasa por recuperar, validar y actualizar el conocimiento alcanzado por nuestra milenaria Civilizacion Andina[11], construyendo la Civilizacion Tipo I – Solar, postulada por Kardashev y difundida por Michio Kaku (2014), para lo que se requiere de un amplio despliegue y movilización de capacidades creativas, liderada por los docentes e implementada en las comunidades educativas, para abrir el camino hacia ese otro horizonte que esperamos todos.

Es hora de pasar a la acción.

Calixto Garmendia

Lima, 05 de marzo del 2015


[1] Decreto Ley 17716, Ley de Reforma Agraria, 24 de junio de 1969
[2] José Matos Mar, “El desborde popular y el Bicentenario”, El Comercio, 01 de marzo del 2015
[3][3] Jorge Basadre, “Meditaciones sobre el destino histórico del Perú”, Lima, Ed. Huascarán, 1947
[4] Felipe Ortiz de Zevallos, “A doscientos años, ¿de qué?”, El Comercio, 08 de marzo del 2015
[5] José Matos Mar, Ib. Id.
[6] Nelson Maldonado-Torres, “Sobre la colonialidad del Ser: Contribuciones al desarrollo de un concepto”
[7] Augusto Salazar Bondy, “Entre Escila y Caribdis – Lima 1973 - INC
[8]Boaventura de Souza Santos, “Para descolonizar Occidente: Mas allá del pensamiento abismal”, FLACSO, 2014
[9]Quijano A. (1998 ) Colonialidad del Poder, Cultura y Conocimiento en América Latina. En Anuario Mariateguiano. Lima, Vol. IX, Nº 9; (2000) La Colonialidad del Saber: Eurocentrismo y Ciencias Sociales. Perspectivas latinoamericanas. Buenos Aires, CLACSO-UNESCO; y, (2001) Colonialidad del poder, globalización y democracia. www.urbared.ungs.edu.ar/textos/aquijano.doc.

[10] Kardashev, N.S., "Transmission of information by extraterrestrial civilizations", SOVIET ASTRONOMY, 8, 217, (1964)
[11] P. R. Aco Cataldo, “Mentes misteriosas: A. Einstein, J.C. Tello y Santiago Antunez de Mayolo, K.C. Lima-Peru, 2005. Ver también del mismo autor, sus trabajos sobre ingeniería psíquica y modelos de conocimiento.
 

martes, 18 de febrero de 2014

CAMBIO CLIMATICO, CONSUMISMO Y BUEN VIVIR

CAMBIO CLIMÁTICO, CONSUMISMO Y BUEN VIVIR

El presente año 2014 ha sido designado oficialmente por el Estado peruano como “Año de la industria responsable y del compromiso climático”. Será pues, un período cargado de eventos pero sobre todo, de definiciones sobre el tema, tanto en las acciones que se dispongan como en las que se omitan o se posterguen.
¿Qué es una “industria responsable”?¿Qué significa “compromiso climático”? 
El cambio climático es un problema mundial que involucra todos los ámbitos de nuestra existencia  y está  vinculado al modo de vida vigente desde el inicio de la modernidad colonial, que ha desembocado en una cultura individualista, consumista, competitiva y predadora, apoyada en una matriz energética no renovable, destructiva y responsable de la mayor emisión de gases de efecto invernadero (GEI). 
Pero el cambio climático no es solo un tema de preocupación global. Es también la oportunidad que han encontrado los conquistadores de hoy, el nuevo “Dorado” que pretenden colonizar con el argumento de equilibrar las emisiones industriales de GEI con la capacidad de absorción de carbono que tiene la madre tierra, promoviendo la formación de un nuevo mercado financiero (sumideros de carbono) que reproduce y profundiza las viejas formas de dominación colonial moderna[1].
Lo que se busca es imponer soluciones diseñadas desde un punto de  vista  excluyente,que dificulta la comprensión del problema y la necesidad de concordar alternativas de control y mitigación que atiendan a las necesidades básicas de la población, sin privilegios ni exclusiones. Por esta razón el problema es confinado a un espacio sectorial desconectado de la realidad total y encapsulado en un lenguaje de especialistas dificultando la participación ciudadana en la elaboración de propuestas con soluciones integradoras e inclusivas.
El impacto del cambio climático será tan devastador que afectará la vida de millones de personas en todo el mundo. El ecosistema andino amazónico, por su posición geográfica y su peculiar configuración territorial, posee 28 de los 32 climas que existen en la tierra, que lo convierte en una de las zonas más vulnerables a los efectos del cambio climático[2]. La realidad es que no existen industrias limpias (responsables) en la medida en que los daños mayores y sus secuelas de largo plazo siguen siendo considerados por la teoría económica vigente, como “externalidades"[3] que no entran en la contabilidad de costos de las actividades industriales. Lo cierto es que,profesando una ciega tecnolatría, la civilización se encuentra en transición hacia una “artificialeza”, de la mano con la automatización y robotización de los procesos productivos y de servicios, sacrificando el futuro de la inmensa mayoría de personas que se quedarían fuera del “nuevo orden mundial” hacia el que avanza la actual civilización. Este es el verdadero nudo del problema.
El cambio climático es un proceso en marcha inducido por el incremento descontrolado en la emisión de GEI que son un residuo de las actividades industriales, emisiones que han sido consideradas siempre como una “externalidad” ajena a los costos operativos de toda inversión. Es decir, que nunca nadie ha pagado nada por el daño causado al medio ambiente que afecta a toda la humanidad, a pesar del beneficio privado obtenido con dichas actividades.
El incesante desarrollo de la ciencia y tecnología, permitió elgran paso de la revolución industrial, que fue el momento en que se inicia la emisión descontrolada de GEI. Pero ha sido la segunda mitad del pasado siglo con las llamadas “sociedades de bienestar” y el “modo americano de vida” con el automóvil y los electrodomésticos, el consumismo desaforado y la dilapidación de energía, cuando se encienden las señales de alarma[4].
Al ser advertido el problema del cambio climático, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) crearon el Grupo Intergubernamental de expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en 1988, cuya función consiste en analizar de forma exhaustiva toda la información relevante para entender los elementos científicos del riesgo que supone el cambio climático, sus posibles repercusiones y las posibilidades de adaptación y atenuación del mismo, elaborando metodologías de control de los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero.
En diciembre del año 1997, el IPCC reunido en Kyoto, propuso un Protocolo de Control sobre las emisiones de GEI, más conocido como Protocolo de Kyoto[5], con la finalidad de reducir la emisión de seis de estos gases, de manera que, al final del 2012, estas emisiones se redujeran a nivel global en un 5% con relación al total emitido el año 1990. Los principales emisores de este período, China y los Estados Unidos, se negaron a suscribir dicho protocolo. Las razones que subyacen bajo esas negativas, nos permite entender la génesis del problema y los riesgos implicados en el cambio climático. Estados Unidos acusa a China de ser, actualmente, el mayor emisor de GEI. Por su parte, China acusa a los Estados Unidos de ser, históricamente, el mayor responsable de las emisiones de GEI.
El hecho real es que, el período posterior a la propuesta del Protocolo de Kyoto ha tenido los años más cálidos en los registros instrumentales de la temperatura de la superficie mundial desde 1850[6]. Las proyecciones lineales del incremento de la temperatura global promedio no están considerando la complejidad con que interactúa el clima, que es la mayor amenaza a las formas de vida sobre el planeta.
Sin diálogo ni voluntad  transparente, el incremento de las emisiones de GEI al ritmo de la feroz competencia por los recursos y los mercados, nos deja totalmente vulnerables ante los efectos del cambio climático. Estando así las cosas, sin posibilidad de entendimiento entre quienes conducen la “locomotora del progreso”, lo más probable es que el peor de los escenarios posibles se haga realidad.
Hablar seriamente de "industria responsable" implica poner en discusión ideas que hasta hoy se tienen como dogmas sagrados: "libre mercado",  "libre competencia", “el lucro como fin”,“la sobrevivencia del mejor”, “el homo economicus”, entre otras.
Hablar de "compromiso climático" implica proteger las fuentes de vida (agua, aire, bosque, paisajes, etc), la biodiversidad y la vida misma,mediante la restricción y control de las actividades que las afectan, sancionando a sus responsables. 
El último reporte del IPCC[7] (27Sep2013) afirma que: “Las emisiones acumuladas de CO2 determinarán en gran medida el calentamiento medio global en superficie a finales del siglo XXI y posteriormente. La mayoría de los aspectos del cambio climático perdurarán durante muchos siglos, incluso aunque pararan las emisiones de CO2, lo que supone una notable seguridad de cambio climático durante varios siglos debido a las emisiones de CO2 pasadas, presentes y futuras.”, confirmando que el actual proceso de cambio climático no tiene precedentes y que el hombre es el responsable de este cambio.
Ciertamente que son las actividades humanas y no, fenómenos naturales, los responsables del actual proceso de cambio climático; pero es necesario precisar que la categoría “hombre”, así en general, no es responsable del problema. Son ciertos hombres que han actuado y actúan, en determinadas condiciones, quienes promueven y se benefician de actividades quegeneran residuos cuya emisiónafecta al conjunto de la humanidad. La ideología del desarrollo y del individualismo consumista predador, son los motores de este proceso de cambio climático que viene a ser el resultado final del metabolismo urbano-industrial alimentado por la ilusión consumista.
Esta precisión necesaria nos permite aplicar el concepto de “Deuda Ecológica” de la mano con los postulados de la “Ecología profunda”, para cuestionarnos los dogmas del pensamiento dominante actual.
¿Qué es la Ecología Profunda[8]? 
La Ecología Profunda replantea la relación del hombre con la naturaleza, con su entorno ambiental, con sus semejantes y consigo mismo; se diferencia de la “ecología superficial” en cuanto rechaza el predominio del hombre sobre la naturaleza y el supuesto mandato de someterla para ponerla a su servicio. Asimismo, rechaza también el llamado “ecofascismo” que pretende imponer compulsivamente supuestas medidas de control sin considerar las asimetrías históricas que existen hasta hoy.
Más que una teoría, la Ecología Profunda se constituye en un conjunto de preguntas y propuestas perfectibles que atiendan a la necesidad de detener la “locomotora desbocada” del “progreso” basada en las ideas de “competitividad”, “excelencia”, “meritocracia”, que solo son rótulos mal disimulados de las viejas tesis de  “supervivencia del mejor”, “pueblo elegido” o “raza superior”.
¿Qué es la Deuda Ecológica[9]?
Es la deuda contraída por los países industrializados con los demás países, originado en el hecho colonial y que persiste hasta el presente, con la extracción a bajo costo de los llamados recursos naturales, el daño ambiental que esas inversiones dejan en los territorios explotados,  así como la utilización del espacio ambiental global para depositar los residuos de su metabolismo industrial.
El concepto de deuda ecológica busca “internalizar” los impactos ambientales y sociales que la actual teoría económica los considera como “externalidades” fuera de todo control. Sin embargo, por sus resultados, esos impactos presentan hoy características económicas, sociales y medioambientales, que los hacen perfectamente objetivables. Es necesario añadir que dentro de los impactos ambientales está la salud mental de las personas y los modelos de conducta[10] que se derivan como consecuencia del hecho colonial expresados en oportunidades negadas, aculturamiento y pérdida de identidad.
Nuestras tareas
Las estadísticas oficiales sobre los pasivos ambientales en el Perú adolecen del mismo problema que afecta al conjunto del estado: Solo cuenta la información oficialmente declarada[11]. Lo que no se declara no existe. Y no es casualidad que los inversionistas omitan declarar los daños más significativos así como que la mirada de los inspectores del estado adolece de una miopía congénita que les impide ver lo que todo el mundo ve.
Lo primero que se requiere es contar con información actualizada, cuantificada y valorizada de los daños ambientales totales existentes en el territorio nacional y los modos en que afecta a su población,a la biodiversidad y a la vida en general.
Nos hace falta un modo de pensar alternativo que desafíe el sentido común dominante y pueda construir la visión de ese otro nuevo mundo posible, distinto y distante de este mundo actual que marcha aceleradamente hacia su autodestrucción. Ese otro “Horizonte de sentido” está allí, lo ha estado siempre en las culturas ancestrales y en especial, en nuestro mundo andino; fluye con laincesantebúsqueda de alternativas que la humanidad ha ido forjando en su lucha por la vida.
ElSumacKawsay o Buen Vivir[12], herencia de la civilización andina, nos propone reorganizar nuestra existencia social, preservando la integridad de los procesos naturales, garantizando los flujos de materia y energía en la biosfera y protegiendo las expresiones de vida en comunidad.
¿Cómo insertar estas tareas en el presente?
Necesitamos generar conocimiento orientado hacia soluciones prácticas de problemas concretosque afectan a cada comunidad de manera específica, mediante intervenciones a nivel molecular, dentro de las comunidades educativas, con un criterio de “escuelas abiertas” y un programa que de manera general, podría tener las siguientes líneas de trabajo:
1) Recuperación de la Memoria Histórica,
2) Reconciliar al hombre con la naturaleza,
3) Producir nuestras condiciones de existencia, y
4) Reorganizar la gestión de la vida cotidiana.

Existe una propuesta de amplia convocatoria que, desde el campo de la psicología ambiental se dirige a todos los profesionales y especialistas de los distintos ámbitos del conocimiento y la práctica científica, liderada el Mg. P. R. Aco Cataldo[13] quién, con su “Teoría de los Modelos de Conocimiento y  Acción sobre la Realidad y sus Resultados” propone dar cuenta de la realidad del daño ambiental y sus oportunidades de reversión partiendo de las potencialidades internas de la misma comunidad afectada.
Invitamos a los docentes a reflexionar sobre esta propuesta, promoviendo su reflexión y materialización.

Lima, 28 de enero del 2014

Luis Real Flores



[1]Ver: “Mercados de carbono: La neo liberalización del clima”, Larry Lohmann, Ed. AbyaYala, Quito-Ecuador, 2012
[2]Ver: Proyecto de "Adaptación al Impacto del Retroceso Acelerado de Glaciares en los Andes Tropicales - PRAA"-Instituto Geofísico del Perú. ANDESPLUS-PERU. (http://www.met.igp.gob.pe/proyectos/andesplus/)
[3]Ver: Guía para decisores: Análisis económico de externalidades ambientales. Gonzalo Delacámara. CEPAL 2008.
[4] Ver: “Los límites del crecimiento: Informe al Club de Roma sobre el predicamento de la humanidad”, Meadows, D.H.; Meadows, D.L.; Randers, J; Behrens, W. (1972).
[5] Ver: PROTOCOLO DE KYOTO DE LA CONVENCION MARCO DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE EL CAMBIO  CLIMATICO.
[6] Ver: “Los cambios observados en el clima y sus efectos”,  IPCC – Informe de síntesis, 2007, http://www.ipcc.ch/publications_and_data/ar4/syr/es/spms1.html
[7] “Afirmaciones principales del Resumen para Responsables de Políticas” del IPCC – 27Sep2013. https://www.ipcc.ch/news_and_events/docs/ar5/ar5_wg1_headlines_es.pdf
[8] Ver: “Ecología profunda y Educación”, Memoria presentada para optar el grado de doctor por Margarita García Notario, por la Universidad Complutense de Madrid, 2005.
[9] Ver: “La deuda Ecológica”, Joan Martinez Alier, Icaria editorial, Madrid 2003.
[10] Ver: P. R. Aco C.
[11] Ver: P.R. Aco C.
[12] Ver: Atahualpa Oviedo, Quito-Ecuador
[13] Ver: Convocatoria